He tenido la gran oportunidad de estudiar en el extranjero y estar en uno de los mejores hospitales del mundo en cardiología intervencionista. He aprendido mucho de mis profesores, de mis compañeros, de mis pacientes y de otros maestros que constantemente vienen a este hospital a compartir sus conocimientos.
A lo largo de mi carrera he visto muchos pacientes, algunos muy graves que se han recuperado y otros que no ha corrido con la misma suerte y han muerto. He vivido la angustia de los familiares, cuando el paciente está muy grave y la felicidad cuando al final del todo los pacientes mejoran, pero también he visto las lagrimas y el llanto inconsolable de aquellos familiares quienes pierden a un ser querido.
Después de leer tantas y tantas páginas, tantos libros, artículos, asistir a congresos, realizar muchísimas guardias, tantas desveladas, realizar muchos procedimientos, entiendes que al final todos ese esfuerzo se recompensa enormemente cuando puedes tender la mano a quien te necesita y ayudar a una persona, sea el paciente o la familia cuando el paciente ha fallecido.
Feliz de mi estancia en el Hospital aquí en Madrid y con mucho trabajo que día a día es un reto, el cual realizamos de la mejor manera y consientes de la responsabilidad que tenemos al tratar a pacientes con problemas cardiovasculares. Quiero decir que no hay mayor satisfacción que el poder ayudar a un paciente y que la sensación de haberle ayudado para que no muriera es de las mejores cosas que he experimentado en mi vida. Sin embargo esta situación y sensación grata de ayudar a las personas las podemos experimentar todos los seres humanos, no solo el personal involucrado con la salud, ya que otros profesionales en todas las ramas pueden hacerlo; Como el ingeniero ayuda a la sociedad con su obras, el maestro a su alumnos con su enseñanza y el obrero a la sociedad con su trabajo.
Seguro que como yo al final de nuestra estancia en el extranjero, muchos de mis compañeros becados pensaran en ello, “el aplicar nuestros conocimientos aprendidos y desarrollados en beneficio de nuestra sociedad, la gente de chihuahua”. Pues es aquí donde todos o tal vez la mayoría de nosotros hemos recibido esa gran ayuda y esa gran educación, que es donde hemos adquirido esos cimientos que son la base fuerte de nuestra educación y que ahora encaminaremos en beneficio de nuestra sociedad. Ya que gracias a ello hemos podido llegar hasta donde estamos ahora. Y así como alguien algún día nos tendió la mano para poder estar aquí ( la fundación GCC ) ahora en nuestro regreso debemos pensar en también nosotros tender la mano a quien nos necesite. Por eso invito a reflexionar a cerca de nuestro verdadero rol en la sociedad una vez que regresemos y nos incorporemos a ella y lo mucho que podemos hacer cada uno de nosotros por ella.
Saludos…