He tenido la gran oportunidad de estudiar en el extranjero y estar en uno de los mejores hospitales del mundo en cardiología intervencionista. He aprendido mucho de mis profesores, de mis compañeros, de mis pacientes y de otros maestros que constantemente vienen a este hospital a compartir sus conocimientos.
A lo largo de mi carrera he visto muchos pacientes, algunos muy graves que se han recuperado y otros que no ha corrido con la misma suerte y han muerto. He vivido la angustia de los familiares, cuando el paciente está muy grave y la felicidad cuando al final del todo los pacientes mejoran, pero también he visto las lagrimas y el llanto inconsolable de aquellos familiares quienes pierden a un ser querido.
Después de leer tantas y tantas páginas, tantos libros, artículos, asistir a congresos, realizar muchísimas guardias, tantas desveladas, realizar muchos procedimientos, entiendes que al final todos ese esfuerzo se recompensa enormemente cuando puedes tender la mano a quien te necesita y ayudar a una persona, sea el paciente o la familia cuando el paciente ha fallecido.
Continua leyendo "Reflexión…"